Ir a ver un auto usado sin un plan es la mejor forma de que se te escape algo importante. Entre los nervios, el entusiasmo y la charla del vendedor, es fácil olvidarse de revisar justo lo que después te va a doler. Por eso conviene llevar un checklist y recorrerlo siempre en el mismo orden, bloque por bloque. Acá te dejamos la lista completa — de los papeles a la prueba de manejo — para que vayas preparado y no dependas de tu memoria ni de la buena fe de quien vende.
Título, cédula, verificación policial e informe de dominio en orden y a nombre de quien vende.
Pintura uniforme, paneles parejos, sin rastros de masilla ni reparaciones estructurales.
Desgaste coherente con los kilómetros, sin olor a humedad y con todo el equipamiento funcionando.
Arranque en frío, sin ruidos raros, sin fugas, niveles correctos y caja que engrana suave.
Lectura OBD de la computadora para sacar todos los códigos de falla, aunque el tablero esté limpio.
Manejar el auto en distintas condiciones para sentir motor, caja, frenos, dirección y suspensión.
Confirmá que el DNI de quien vende coincida con el titular del título y la cédula. Pedí un informe de dominio actualizado para ver deudas, multas, embargos, prenda y pedidos de secuestro. Revisá que la verificación policial esté al día y que los números de motor y chasis del auto coincidan con los de los papeles.
Revisá el auto con luz de día y limpio. Fijate en la uniformidad del color y el brillo entre paneles, las separaciones parejas entre puertas, capó y baúl, tornillos pintados o forzados y el estado de los largueros y bajos. Diferencias de tono, sobrespray o masilla son rastros de un choque reparado.
El desgaste del asiento del conductor, los pedales y el volante tiene que ser coherente con los kilómetros declarados. Probá que funcione todo: aire, calefacción, luces, levantavidrios, multimedia, cierre centralizado y testigos del tablero. Olor a humedad o alfombras húmedas pueden indicar filtraciones o que el auto se mojó.
Pedí arrancar el motor en frío (un vendedor que ya lo tenía en temperatura puede estar tapando un arranque difícil). Escuchá si hay ruidos, golpeteos o humo por el escape. Controlá niveles y color de aceite y refrigerante, y mirá debajo del auto si hay pérdidas. La caja, manual o automática, tiene que engranar suave y sin tirones.
Este es el paso que casi nadie hace y el que más información da. Conectando un lector OBD a la computadora se leen los códigos de falla guardados, aunque el testigo de Check Engine esté apagado. También permite ver datos del motor en vivo y contrastar el kilometraje que guardan las distintas memorias. Es la radiografía electrónica del auto.
Maneja el auto, no te conformes con escucharlo en el lugar. Probálo a distintas velocidades, frená a fondo (que no tire para un lado ni vibre), soltá el volante un instante en recta para ver si se va de lado, y atendé a ruidos de suspensión al pasar por un pozo. Una buena prueba de manejo saca a la luz problemas que parado no se notan.
«Recordá el orden: primero los papeles, después la chapa, el interior, la mecánica, el escaneo y recién al final la prueba de manejo. Si un bloque no cierra, no avances al siguiente.»
En Check Engine recorremos todo este checklist a domicilio: papeles, chapa y pintura, interior, mecánica, escaneo de la computadora y prueba de manejo. Te entregamos un informe completo para que compres tranquilo y con la información de tu lado.